|
|
La primera de ellas en ser construida, la imponente Fundación Deutsch de la Meurthe, inaugurada en 1925, refleja la más pura tradición de Oxford. Tres años más tarde abriría sus puertas la Casa Argentina, la primera casa no francófona de la Cité. Una de las obras maestras de la Cité, la Fundación Suiza, fue realizada por Le Corbusier en 1933 e ilustra su concepción innovadora del urbanismo moderno.
También Claude Parent firma la Casa de Irán, luego convertida en la residencia Avicenne; Willem Marinus Dudok realizó el Colegio Neerlandés, su única construcción en Francia, y el arquitecto y diseñador Jean Prouvé amobló las habitaciones de la Casa de México.
A partir de 1925, se alojan los primeros estudiantes en la Cité. La primera fase de construcción, que se extiende hasta 1937, conduce a la edificación de 19 residencias y de la Maison Internationale, donación de John D. Rockefeller Junior. Este pabellón es una réplica del castillo de Fontainebleau y es el verdadero pulmón de la Cité. Sobre 22.000 metros cuadrados, el edificio alberga una oficina de recepción destinada a facilitar la instalación de los recién llegados, un teatro, un restaurante universitario, una biblioteca y una piscina de estilo art déco.
Si bien cada casa alberga a los miembros de sus propios países, se siente en el deber también, en nombre de la tolerancia y la apertura cultural, de acoger al menos un 30% de residentes originarios de otros países. El proyecto de la Cité nació gracias a la energía de hombres como el industrial francés Emile Deutsch de la Meurthe, Paul Appell, entonces Rector de la Universidad de París, y André Honnorat, Ministro de Instrucción Pública.
En el contexto pacifista del período entre las dos guerras mundiales, estos hombres imaginan un lugar donde las fronteras se borran, una infraestructura donde estudiantes, investigadores y universitarios del mundo entero puedan compartir sus diferencias en un ideal de paz.